Urban · Cine

Así vieron nuestros críticos las películas de Óscar

· 27 de febrero, 2017

MOONLIGHT

por Eduardo Guillot

Tras un debut de bajo presupuesto, inédito en España (Medicine for Melancholy, 2008), Barry Jenkins da el gran salto (nominaciones a los Oscars incluidas) con esta historia en tres capítulos (infancia, adolescencia, madurez) sobre la formación de la personalidad y el descubrimiento de la identidad sexual de un chico negro de un barrio marginal. El film supone el descubrimiento de un cineasta con extrema sensibilidad para abordar cuestiones de raza, género y clase, que, además, apuesta por una realización estilizada (el plano secuencia inicial, el inteligente uso del color), alejada de los convencionalismos asociados al cine social. Su aproximación a la intimidad del personaje (Jenkins se reconoce en Claire Denis y Wong Kar-Wai) y el complejo contorno que traza de su personalidad son de los que perduran.

LA LA LAND LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS

por Rubén Romero Santos

Si nos atenemos a lo que debe ser la materia prima de un musical, esto es, las canciones, La La Land no es una película especialmente brillante. De largo, las partituras de Justin Hurwitz son lo más flojo de la película. Tampoco resulta muy estimulante la estética, tan deudora de Jacques Demy como evocadora de los anuncios de margarina. Claro, que todo eso se olvida cuando Ryan Gosling y Emma Stone se juntan en pantalla. Entonces, cualquier cosa es posible. Cuando aparecen ello, surgen el talento y el refinamiento (en el homenaje a Rebelde sin causa, el bailoteo nocturno a lo Fred Astaire y Ginger Rogers).

Dirán que la película la ha filmado Chazelle, pero pertenece a sus intérpretes por derecho propio. El cuerpo y el rostro de los protagonistas es lo que sustenta una película que, de otro modo, se disolvería como un azucarillo, sometiendo como somete al espectador a una montaña rusa de sentimientos y géneros. Pues si bien en un principio es una historia colorista y pop sobre el sueño americano, su segunda mitad es la amarga pesadilla de las consecuencias de alcanzarlo.

Al final, uno sale del cine, más que bailando, llorando. Que el espectador decida si eso es bueno o es malo.

 

ZOOTRÓPOLIS

por Paula Arantzazu Ruiz

En buena racha creativa se encuentra la división de animación de Disney, que no Pixar, acertando con este policíaco con mensaje para los más pequeños, que nos sitúa en una jungla del asfalto protagonizada por animales antropomórficos. Tampoco es que la compañía apueste a ciehgas, ya que en esta obra se dan cita los cerebros de cintas previas (desde Renato dos Anjos, jefe de animación en Frozen, a Rich Moore, director de ¡Rompe, Ralph!), pero las nuevas historias de la casa son ingeniosas (atención aquí al guiño a El padrino) a la par que mantienen los pies en la tierra (infantil).


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